¿Cómo sobreviven las abejas al calor?

El 20 de mayo celebramos el Día Mundial de la Abeja

¿Por qué se celebra este día?

El Día Mundial de la Abeja se creó en 2017 para concienciar sobre su importancia en el mantenimiento del equilibrio de los ecosistemas. Gracias a su acción polinizadora, la abeja permite la proliferación de muchas especies de plantas, fomentando la biodiversidad.  

Bee on a levander flower - Franco

Las abejas están en peligro

El cambio climático, la contaminación atmosférica y los pesticidas amenazan la supervivencia de las abejas en todo el mundo.  Los datos muestran que en los últimos 30 años ha disminuido un 40% el número de abejas en todo el planeta. Es necesario proteger a este insecto y fomentar su proliferación.

Con motivo de este día, hemos decidido contaros una curiosidad sobre este fabuloso ser vivo, que nos hará reflexionar sobre la importancia de preservarlo.

Cómo se defienden las abejas del calor del verano

También las abejas sufren en presencia del calor excesivo; pero a diferencia del hombre, no necesitan un sistema de aire acondicionado para refrigerar las estructuras donde viven. 

La colmena es un lugar extremadamente congestionado, donde viven miles de abejas en un espacio reducido. Cuando la temperatura alcanza niveles elevados, las abejas han desarrollado un sistema especial de adaptación que les permite controlar la temperatura interna. 

Ventilación autoproducida

Cuando hace calor, algunos grupos de abejas obreras se colocan cerca de la entrada de la colmena y empiezan a batir las alas para producir movimiento de aire. Al hacerlo, son capaces de expulsar el aire caliente y agotado del interior, sustituyéndolo por aire exterior más fresco.

Las alas de las abejas pueden batir a un ritmo de unos 12.000 latidos por minuto. Si cientos de abejas baten sus alas al mismo tiempo, provocan un movimiento de aire suficiente para garantizar un intercambio de aire óptimo.

las abejas almacenan agua para enfriar la colmena
Abejas en busca de agua

Refrigeración de la colmena

Aunque la ventilación producida por el batir de las alas ayuda a refrescar el ambiente, no es suficiente para garantizar una temperatura interna óptima durante las olas de calor. Por ello, entra en juego otro grupo de abejas obreras. Tienen la tarea de salir al exterior a recoger agua.

Cuando regresan, además de hidratar a las demás abejas de la comunidad, esparcen pequeñas cantidades de agua en las paredes exteriores de la colmena para enfriar aún más la temperatura. 

Este sistema se denomina refrigeración por evaporación. El agua absorbe parte del calor de la estructura de la colmena y, cuando se evapora, se lleva también el calor. Es un método de refrigeración que también se reproduce en invernaderos y granjas mediante paneles especiales que se instalan en las estructuras.

Una comunidad muy eficiente

La temperatura de las celdas en las que se desarrollan las abejas jóvenes debe mantenerse en torno a los 32-35°C para garantizar su supervivencia. Como las abejas adultas toleran una temperatura más alta (unos 50ºC), presionan su cuerpo contra las paredes de las celdas calientes para absorber el exceso de calor. Estas abejas, una vez que han absorbido el calor, se desplazan a una parte más fresca de la colmena para dispersarlo.

abeja durante el acto de polinización
Alessandro Azzolin
Alessandro Azzolin

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